lunes, 17 de mayo de 2010

Ayer, hoy y mañana.


Eso es lo que diferencia a los fuertes de los débiles, o lo que es lo mismo, a los que no quieren de los que sí.



Tiene nombre, apellidos, dirección, teléfono, código postal, localidad, provincia, correo electrónico, DNI con su foto.

Él tiene todas esas cosas y tú qué tienes? Ninguna.


Aprender a conformarme es algo que no se me da del todo bien.


Mirar las fotos de cuando éramos niños, de hace no tanto tiempo, creo y admirar la sencillez que tiene la vida desde la perspectiva de un ser de un metro de altura.


Los besos en la mejilla, los juegos en el patio, las horas felices que tú echas de menos, el olor a hierba y la nocilla del chocolate, el banco desde el que mirabas las estrellas, los juguetes rotos.


Los juguetes rotos que, con la edad, se convirtieron en muñecas muy frágiles, aunque no fueran de porcelana. Las que tú te dedicabas a admirar por un período de tiempo casi imperceptible antes de lanzarlas contra el suelo con desdén.

1 comentario:

Sir Sinhor Foie dijo...

siñora siñora, suputumadre? no ser cosa buena siguro