Fue extraño.
No podía estar triste por eso. Me lo impedía yo misma.
Pero no me era indiferente, de eso estaba convencida.
Y fue como perder contacto con parte del mundo, como dejar anegada una parte de mi cerebro, temporalmente.
Aunque nadie posiblemente me entienda, hay personas que ayudan más desde su profunda "lejanía" que otras que viven a centímetros de ti.
Debí parecerte ridícula. Yo me vi así.
Pero era tu voz.
Tu voz como me la imaginaba. Se me olvidó decírtelo.
Hiciste lo que yo habría hecho y lo que nadie más que yo conozca hace.
El lazo sigue sobre la mesa.