martes, 14 de diciembre de 2010

Recipiente a presión.

Temo que me miren a los ojos y que sepan lo que estoy pensando, porque casi siempre es algo malo, de una forma o de otra.

No he tenido más miedo en mi vida, ni he necesitado más alguien que respire cerca cuando yo me quedo sin aire.

Cada minuto más es un minuto menos. Ya no sé si cuento, o descuento, o me he quedado a cero. Como si estuviera parada en algún momento, esperando a que vengas y me digas que es una broma, y te rías de mí y me abraces.

No tengo tiempo ni para llorar. No, para eso siempre hay tiempo. Y me engancho a la almohada, que está húmeda, fría y cansada, muy cansada, como yo, y espero que cuando abra los ojos por la mañana, haya un chocolate caliente para mí en la mesa de la cocina, y que me digas que me abrigue porque hace frío.

Ya no llego tarde a casa, porque me quedo dando vueltas sola por la calle, aunque esté metida en la cama. Se me ha quitado el sueño, y por la noche pienso tanto que el día siguiente es una prolongación en forma de horas de sol.

No podría mantenerte la mirada ni un segundo.
Definitivamente, siempre hay tiempo para llorar.

2 comentarios:

pepe dijo...

Si no fuera por el llanto, explotaría la olla.
Un placer leer algo escrito desde las entrañas.

ewa ewa! dijo...

Yo que tú me quitaría el reloj. Sin monutos de más ni de menos.
Y sí, siempre hay tiempo para llorar. O en la cama, o con las notas de una canción... Estaré mirando desde un rincón, escondida, para que cuando llores te pueda abrazar.
Yo sí que temo que me mires a los ojos y sepas lo que pienso, que últimamente lo haces muy bien :) y es como si Turner siempre hubiera estado en la vida de ewa ewa,escondida, esperando al septiembre de 2010 para aparecer, como si me conocieras de toda la vida.